miércoles, 14 de diciembre de 2011

AMARGO, MUY AMARGO


El paseo fue muy corto porque el viento clavaba la fina arena en nuestro rostro. Mis jóvenes acompañantes decidieron volver a la casa y continuar la amena conversación alrededor de la frenna. El tema era solo para escucharles aunque me hubiera encantado darles mi opinión. Con los ojos de mi hijo soldado clavados en los míos, me limité a pedirles prudencia y paciencia en la espera. Esta tarde el té me resultó bien amargo por no poder desahogarme y decirles lo que verdaderamente sentía y porque prefiero apoyarles en todas y cada una de sus decisiones.

Ahmed es amigo de mi hijo soldado y como él tiene pólvora en las venas, con sus escasos veinte años tiene una madurez que ya muchos quisieran. "Bilbo, Esperamos que el nuevo Congreso sea verdaderamente democrático, que veamos algo nuevo y no más de lo mismo. Nuestro deseo es que se le dé a la ONU un tiempo prudencial para resolver el conflicto y de no ser así que la MINURSO sea expulsada e intentar tomar lo que nos pertenece por los medios que fueren precisos sin descartar la vía del sacrificio. Estamos convencidos de que la decisión será difícil de tomar pero es la hora de decidir sobre nuestro futuro, esperar solo nos supondrá la disgregación como pueblo en el mejor de los casos y una muerte lenta y segura tanto en los Territorios Ocupados como en los Campamentos.Los congresistas tienen ahora la oportunidad de elevar el clamor del pueblo, de decidir por nuestro porvenir marcando las directrices de nuestro destino y de llevarnos a elegir libremente nuestra independencia en le marco de la legalidad." ¡¡¡¡¡Insha’allah!!!!!!

La arena del ambiente para nada impidió que los ojos de mis hijos brillaran a rabiar.

1 comentario:

Antònia Pons Valldosera dijo...

Bilbo, amigo, arriba ese ánimo. Ahora más que nunca.
Un abrazo