martes, 2 de septiembre de 2008

EL CUENTECILLO


No hace mucho tiempo, un amigo me comentaba con respecto a los niños y al Sáhara que sentía mucha pena porque era gente muy pobre y que con venir a España se acostumbraban a lo “bueno” para después devolverlos a la pobreza. En ese momento recordé un cuentecillo que por otra parte no se donde escuché, se lo referí porque sabía que entendería que ser pobre no tiene nada que ver con ser feliz y así se diera cuenta de la verdadera realidad y que conociendo como el conoce la situación por lo que nos escucha hablar, sacaría sus conclusiones :


Había una vez una familia que era muy rica que nadaba en la abundancia, grandes empresas, buenos colegios, lujosos coches, etc. Un día el padre llevó a su hijo a una granja que había en el campo, con el propósito de que éste viera lo pobre que era la gente que vivía allí, que comprendiera el valor de las cosas y lo afortunados que eran ellos.Estuvieron unos días con la familia campesina que era muy humilde y que a duras penas podían comer todos los días. Al concluir el viaje y de regreso a casa, el padre le pregunto a su hijo.
-- ¿Que te pareció el viaje?
--Muy bonito Papá.
--Vistes que tan pobre y necesitada puede ser la gente?
--si!!!!!!
-- ¿y que aprendiste?
---Aprendí que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen 4, además de gallinas, cerdos y un caballo. Nosotros tenemos una piscina de 25 metros, ellos tienen un riachuelo que no tiene fin. Nosotros vivimos en una casa enorme con una valla muy alta y agentes de seguridad, donde apenas nos vemos, ellos tienen una casita pequeña y están siempre juntos. Nosotros tenemos lámparas importadas en el patio, ellos tienen las estrellas. Nuestro patio llega hasta la valla de la casa, el de ellos tiene todo un horizonte. Especialmente papá, vi que ellos tienen tiempo para conversar, y convivir con la familia, estar todos juntos. Tu y mamá tenéis que trabajar todo el tiempo y casi nunca os veo. Por todo ello te doy las gracias papá por haberme demostrado lo pobres que somos.
Estoy seguro que mi amigo entendió perfectamente la moraleja, porque hoy es familia de acogida y no pocas veces me recuerda con cierto rintintín el cuentecillo.

5 comentarios:

Estibaliz Ramos dijo...

La verdad es que no hace falta ningún comentario, el cuento lo dice todo.

Yo también soy familia acogedora y además de niños sordos y siempre he tenido envidia de lo que ellos tienen y nosotros no tenemos aquí, es decir, el cariño de sus familias y el sentimiento de que nunca están solos.

Antònia P. dijo...

Me ha encantado. Ignoro si es tuyo pero sea de quién sea voy a apropiármelo, con tu permiso.
Un abrazo.

Alicia M dijo...

Genial!
nosotros, Infancia Solidaria, que hemos traido 23 niños de Ghana,(el año pasado del Kurdistán iraquí) muchos están con la cita de que si luego van a caer en depresión viendo su pobreza, etc...es siempre lo mismo.Después de la experiencia vemos que los niños comienzan a estudiar como locos y saben que lo que tenemos nos ha costado mucho esfuerzo. Las familias de acogida, los niños, todos se llevan el "cuentecillo" la moraleja de la vida...y eso tiene un gran valor.
Un abrazo desde Lápices para la Paz...

Estibaliz Ramos dijo...

Aquí desde Bilbao es curioso escuchar la percepción de algunas familias, ¿por qué se va tan contento el niño o la niña? ¿será que no se lo ha pasado bien? ¿Cómo puede volver a los campamentos después de haber experimentado cosas nuevas durante el verano? No echan ni una lágrima.
Yo pienso que lo raro fuera que no se quisieran ir, no hay que olvidar que vuelven a sus casa, con sus familias, amigos...y necesitan contar todo lo que han vivido sentirse protagonista durante unos días, meses y desde luego volver al cariño de sus familias sabiendo que el próximo año volverán.

bilbo dijo...

estibaliz sin lugar a dudas es mucho lo que podemos aprender de estas situaciones.

Antònia sí que es precioso con una extraordinaria moraleja.

muchas gracias alicia por vuestra visita y felicidades por la gran labor que desarrollais.

Alicia tal vez le damos importancia a lo que no tiene y pocas veces nos detenemos a pensar que allí tinen su mundo, su familia
sus amigos y yo estoy convencido que sienten mucha tristeza tener que dejar a su nueva familia.

Un abrazo solidario.