martes, 26 de abril de 2011

VIENTOS





Cuando el viento sopla en el desierto, llegan las tormentas de arena que en muchas ocasiones aparecen de manera inesperada. Transforma el paisaje de los campamentos, el horizonte pierde definición, se opaca, se desdibuja, se difumina, se agita y arremolina, se torna rojizo, como la rabia contenida en el alma de sus habitantes.
Todas las mañanas le oía llegar, me despertaba azotando inmisericorde las lonas de las jaimas. Me protegía tras la puerta y por un momento me gustaba verlo, majestuoso, con poderes de dioses que en otros tiempos derrotara a grandes ejércitos
En los días de este viaje, el irifi ha sido el factor dominante junto con la lluvia, marcando un poco la apretada agenda. En el interior de la jaimas otro viento, igual de inmisericorde, esta vez más pesado y caliente alborota los corazones de un pueblo cansado de esperar.
A pesar de la terrible herida que dejan a su paso uno y otro, es agradable ver que la vida continúa.
Hadmed, seguiremos buscando la forma de proteger los ojos de la maldita arena y que a la vez nos permita mirar el horizonte, limpio y lleno de proyectos. Lo conseguiréis, lo conseguiremos.

1 comentario:

Antònia Pons Valldosera dijo...

Bienvenido, amigo. Comprendo muy bien lo que dices.
Un abrazo.