jueves, 20 de mayo de 2010

EL BUBISHER





Sabía que no seria difícil encontrarlo. No se por qué, pero intuía que el poco tiempo que tenía me bastaría para al menos poder saludar a la gente del bubi.
Tras breves averiguaciones conseguí ubicar el bubisher. Por la mañana había estado en Hausa y por la tarde estaría en Bir-Lehlu

Eran la siete en punto de la tarde y bajo un sol de justicia allí estaba, majestuoso, con las alas al viento, llevando a los niños en un vuelo de sueños.
El buby estaba repleto de niños, otros muchos en las escalerillas, no cogían todos y a pesar de ello me pude hacer un hueco para saludar a Laura y Memona, fantásticas, haciendo a los niños soñar despiertos, bañándose en el sueño de la magia, en un mundo extraordinario de dragones y gnomos.
Entendí que el bubisher era una invitación a la fantasía, al humor, a la ternura, pero sobre todo una invitación a abrir el corazón y a compartir, como maravillosamente lo hacen Laura y Memona en las condiciones extremas que ofrece el desierto en estos días, ¡Había que ver las caras de esos niños!
Os prometí unas palabras y lo dejaré solo en una, eso sí, con mayúsculas: MAESTRAS.

3 comentarios:

Antònia Pons Valldosera dijo...

El Bubi es un pájaro de colores con alas de fantasía. Sus voluntarios son forjadores de sueños.
Para mi verle fue como un pequeño milagro allí en mitad de la nada.
Un aplauso a todos los bubisheros.
Un abrazo.

Francisco O. Campillo dijo...

Gracias por tu crónica. Y por cierto, MAESTRAS ¡Qué palabra tan hermosa!

Bubisher dijo...

O sea que el misterioso amigo eras tú! Memona me lo dijo por teléfono pero no me daba cuenta. Gracias por la visita y por tus palabras. Nos emociona mucho que sintáis así cada vez que os encontráis al bubi a la vuelta de una jaima. Un abrazo.
Luisa