miércoles, 19 de mayo de 2010

LOS CUERVOS



Era la hora del ocaso. En uno de los pocos momentos en los que no soplaba el viento admirábamos la belleza de la puesta de sol sentados en una pequeña duna que caprichosamente se había formado junto a la casa. Llamaron mi atención decenas de pájaros negros que sobrevolaban el campamento.
- Son legrabs Bilbo, todas las tardes vienen de otros sitios y duermen allí tras los corrales. Por la mañana vuelven a salir en la dirección que traen por la tarde.
Eran enormes y a mi entender se trataban de cuervos.
Les conté que en España el cuervo es un pájaro del mal agüero, que la gente supersticiosa cuando les ve volar o sueña con ellos piensa que les traerá mala suerte.
Homad entonces comentó que en el sáhara el cuervo es un pájaro que goza de buena simpatía y que si por la mañana antes de salir el sol ves los legrabs delante de tu jaima es que en ese día vas a recibir una visita.
Homad empezó a reír a grandes carcajadas y preguntamos el motivo de su risa y nos relató una vivencia cuando el era pequeño y estaba en la badía con uno de sus hermanos mayores, Jalil.
“Muy temprano Jalil cogía un palo y corría tras los legrabs para que alzando el vuelo se fueran lejos, muy lejos y así, cada mañana mi hermano volvía a casa cansado tras haber llevado a los pájaros lejos de su Jaima. Yo pregunté a Jalil porque corría tras ellos y que necesidad tenia de cansarse tanto. –Homad, no ves que todos los días los visitantes comen de nuestra comida, utilizan nuestro gas y beben nuestra agua. Por eso cada mañana antes que salga el sol llevo a los legrabs a las jaimas de nuestros vecinos."
Todos nos contagiamos de la risa de Homad y yo cogiendo un palo hice ademán de salir corriendo tras los cuervos, lo que les hizo reír aún más.

1 comentario:

Antònia Pons Valldosera dijo...

Cada cultura tiene sus propias supersticiones.
Muy listo Jalil.
Un abrazo.