martes, 10 de abril de 2012

QUERIDA FATMA


La cabeza de Fatma se ha cansado de esperar, en apenas unos días la maquinaria de su mente ha perdido la precisión de la mujer cabal que hasta entonces ha sido.

Fatma, mi madre saharauia, no recuerda su pasado y dice estar arreglando los papeles para viajar a España. El abandono y la espera han mutilado sus pensamientos. Fatma dormita casi todo el día sobre la alfombra tapada con una manta de alegres colores.

Fatma deja un legado hermoso a su familia. Una herencia incalculable gracias a la transmisión oral en innumerables tardes de tertulia con Decala, Nomma y los chicos.

Ya no tendré los buenos días y la sonrisa con los que cada mañana esta madre saharauia me recibía a la puerta de su jaima. El hijo de España, al que acogió con todo su amor ya no podrá alegrarle ninguna tarde más jugando a las cartas.

El tiempo ha vencido a la polisaria, aquella que construyó su espacio en mitad de la nada, con mucho esfuerzo, arrancando la ira de su alma para que no la vieran llorar. Esa guerrera indomable, ha dejado de batallar. Sólo Dios sabe cuanto ha sufrido. Ya no mira las fotos viejas de aquella época en las que caminaba feliz por las calles del Aium, y respira profundamente porque quizá presagia el ocaso y presiente como se le agolpan las espadas afiladas que van destruyendo su espacio. Fatma ha perdido la razón y está acabando el último capítulo de su vida.

Por ser lo que ella quiso que fuera, su hijo español, no tengo por menos que maldecir a los que pudiendo haber cambiado el rumbo de su suerte la están dejado morir lentamente en el infierno de la Hamada argelina

Fatma, jamás olvidaré tu lucha y cuando regrese a tu casa, aunque no estuvieres, me despertará cada mañana tu sonrisa mas hermosa.

1 comentario:

Antònia Pons Valldosera dijo...

Maldito exilio. Malditos sean todos los que les mantienen allí.
Un abrazo emocionado.