lunes, 26 de enero de 2009

HABÍA UNA VEZ UN SULTAN....


Le gusta el buen té, cuando voy a su casa, Fatimetu, su nieta, es la encargada de ofrecernos una clase magistral de la elaboración del té. Brahim Sidi es exigente cuando saborea cada uno de los vasos. Está muy cerca de los setenta y me mira frunciendo el entrecejo cuando le digo que es un viejo gruñón. No pasa nada por alto, si está muy dulce o si le falta azúcar, si esta demasiado caliente o por el contrario está frío, si el vaso está sucio, si tiene poca espuma… Reprende a Fatimetu a todas horas. Lo hace con una fórmula que parece estudiada, cada observación la hace dejando caer una frase final que te deja un buen sabor de boca “está muy dulce, pero así es como le gusta a bilbo” “está tibio, pero es que hablamos demasiado y tardamos mucho en tomarlo” “la frena tiene poco carbón, mejor, así tenemos más tiempo para conversar”. Fatimetú sonríe con su abuelo, toma el pico de la melfa y se cubre la boca para no molestarlo.
Brahim Sidi no es ajeno a que estoy pendiente de ello y que me río a la vez que le aplaudo el respeto y la sabiduría con que trata y enseña a su nieta. “No olvides querido amigo, que hay dos maneras de decir las cosas, la primera, recalcando todo lo negativo, que es lo que ofende, lo que destruye. Por otra parte, debes encontrar siempre el lado positivo, decir las cosas con cierto optimismo y así se asimilan y se corrigen. Mira hace muchísimo tiempo un sultán tuvo un sueño, soñó que en un solo día, el viento hacía desaparecer las grandes dunas que protegían su frig. Llamó a sus dos sabios para que le interpretaran el sueño. El primero le dijo que lo que quería decir es que vería morir a todos tus parientes y amigos, mientras el segundo le dijo que dios le tenía reservada una larga vida y que sobreviviría a los que amaba. Ves la diferencia bilbo, el primero tiró la verdad a la cara del sultán, el segundo, la misma verdad, la estuchó en una cajita de oro”
Le pasé la mano por el hombro y mirándome a los ojos, como solo los saharauis saben hacerlo me dijo “son cosas de viejos, no me hagas caso bilbo”

Sí que te hago caso y aprendo querido Brahim Sidi. Espero que para el próximo viaje estés en los campamentos y podamos tomar el té y seguir aprendiendo de tu sabiduría.

5 comentarios:

Francisco O. Campillo dijo...

Bilbo
Permíteme una corrección con final positivo:

Esperemos que la próxima vez que os encontréis Brahim Sidi y tú sea en un Sáhara libre y saharaui ;-)

bilbo dijo...

Dios lo quiera Fran.
Un saludo.

Anónimo dijo...

Gracias bilbo por tu blog y por tu empeño en que la causa saharaui no caiga en el olvido entre tantos amnésicos
un saharaui

FAMILIA BARREDA-JAÉN-HAMADA dijo...

Bilbo, me ha emocionado mucho tu relato. Acabamos de pasar por una experiencia terrible, un incendio que por poco no se lleva a las abuelas. Te pido permiso para poner tu relato en nuestro blog. Es toda una lección de dulzura y esperanza, que ahora necesitamos.
Dime si te importa que lo reproduzca . un abrazo.

bilbo dijo...

Querida familia,siento mucho el incidente y espero que a ninguna de las abuelas le haya pasado nada. Mi Afecto de corazón en estos momentos delicados.
Sabeis que tenéis toda la libertad para tomar todo lo que queráis sin pedir permiso.
Un abrazo