jueves, 8 de enero de 2009

MOHAMED Y LA LUCIÉRNAGA


Dlemía es la madre de Mohamed, mi nueva familia y me confesaba la gran alegría que sintió al vernos llegar “era el último año de Mohamed a España, nunca sus familias nos pudieron visitar” “que suerte he tenido este año, ha llegado una nueva luz a mi casa”
El sueño de toda familia saharaui es la visita de su familia española. No les basta con sentirse queridos en la distancia, no les importa lo material. Necesitan como un soplo de vida la presencia de la familia en los campamentos, en su jaima, en su mercado, en la casa de sus vecinos…. “Esta es nuestra familia española” hinchando pecho y dejando entrever cierto aire de superioridad. Lo cierto es que todos nos embriagamos de cariño, de afecto sincero. Perdemos la noción del tiempo y al día le faltan horas para estar juntos, sentir el calor de unas manos entrelazadas, una sonrisa cómplice, una caricia o una simple palmada en la espalda.
¡Con que poco somos felices los pobres, decía mi padre !. Las palabras de Dlemia me recordaron una historia que como siempre no se en que lugar escuché o leí y que relaté una noche a mi familia mientras tomábamos té y Mohamed se acurrucaba a mi lado.
Había una vez una luciérnaga que quería ser estrella. Ella brillaba en la noche, a ras de suelo, y miraba con asombro y envidia a las estrellas del cielo, resplandeciendo en el firmamento oscuro. "Ojala yo pudiera ser como ellas, vivir en lo alto y dar luz a través del universo. Ser una estrella, un sueño" Pasaba por allí una ardilla que le dijo "luciérnaga, súbete a lo más alto de ese árbol, el más alto de toda la sabana, y quizá de esa manera llegues donde ellas están; porque yo no conozco un camino que vaya al cielo. Igual ahí tienes suerte". La luciérnaga, emocionada con la posibilidad de convertirse en una rutilante estrella se encaminó hasta la copa del árbol, el más alto de toda la sabana. Cuando llegó allí, se dio cuenta de que seguía muy lejos de las estrellas. Decepcionada como estaba, pensó en bajarse del árbol, cuando escuchó la voz de un pajarillo, un polluelo de azulejo, que en su nido le decía a su madre: "Fíjate madre, hoy ha venido a alumbrar nuestro nido una estrella". La luciérnaga, orgullosa, desde aquel momento decidió subir cada noche, a alumbrar el nido de azulejos, donde su luz era necesaria y muy apreciada.
Al final reímos de lo lindo porque Mohamed con cara de sorpresa preguntaba una y otra vez, ¿yo soy el pajarillo?.
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Quiero dedicar esta entrada a dos nuevos compañeros de viaje, Manuel y Marisa que seguro habréis disipado los miedos iniciales y habréis disfrutado con las mil y una anécdotas vividas en este primer encuentro con vuestra familia saharaui y que ahora recordando sentiréis gran añoranza. Espero que en sucesivos viajes podamos disfrutar nuevamente juntos y tened por seguro que "todos somos estrella para alguien. Solamente debemos ser capaces de descubrir quién nos necesita y arrimarnos lo suficiente para darle luz".

3 comentarios:

vira dijo...

Hola tio, te sigo casi adiario en el blog, lo que pasa es que hago pocos comentarios. Casi siempre cuando termino de leer tus testimonios o tus opiniones, me causan una tremenda emocion que muchas veces ban acompañadas de rabia. No sé si somos luciernagas que podamos alumbrar, pero si creo que podemos y nos podemos permitir el lujo de hacer compañia a nuestras familias, amigos y en definitiva al pueblo saharaui para que como tu bien dices nunca esten solos. Bueno tio, un abrazo y feliz año nuevo que no te he visto.

Anónimo dijo...

Hola bilbo como me llena de alegria ver esta nueva historieja, de nuevo se me ponen los pelos de punta te agradezco avernos nombrado; tanto a mi padre como a mi en este relato, a sido todo un honor poder aver alumbrado la vida de mi familia y estoy segura que volvere para darles cada vez un poquito mas de luz y sin ningun miedo con mas ganas que nunca de volverlos a ver. Yo tambien deseo que juntos compartamos mas esperiencias en un lugar al que se a metido muy dentro de mi. Ahora solo queda esperar que llegue esa persona que tanto se que esperas y que dios quiera, que sea pronto cuando la volvamos a ver puesto que yo tambien tengo muchas ganas de verle ¡y como no! esperar a verano, puesto que las circustancias me impiden viajar en semana santa espero que puedas llevar algo para mi familia te lo agradecere.
Un beso enorme y gracias por todo.

Mariam

bilbo dijo...

Vira, somos unos "dejaos".En muchos años, el primero que no nos vemos.Un fuerte abrazo y que el 2009 te sea próspero y se vean cumplidos todos tus deseos.
¡Ellos nos necesitan tanto!
Un abrazo


Mariam no tienes nada que agradecer, ha sido un placer.
Las gestiones para la venida de Abdala se están dilatando en demasía. El ¡puto papeleo! está cumplimentado,solo esperar la buena noticia, que espero no tarde muchos días. La demora nos está poniendo nerviosos a todos.
Un abrazo y os deseo lo mejor para vosotros y vuestra familia.