miércoles, 15 de octubre de 2008

GRACIAS A DIOS


Se me podrá tachar de “agonías”, pero en el caso que nos ocupa pienso que hay que actuar con la máxima celeridad.
No se trata como en otros casos de una catástrofe producida por un terremoto (gracias a dios), no se trata del derrumbe de grandes edificios que sepultan a cientos de personas (gracias a dios), no se trata de olas gigantes que arrasan kilómetros de costa llevándose todo lo que encuentra a su paso dejando cifras escalofriantes de muertos (gracias a dios),…
Tampoco se trata de reportajes de primera hora en los telediarios que sensibilizan al espectador. No, no se trata de nada de eso, es algo muy natural en nuestro mundo occidental. Estos días, mañana, tarde y noche vemos por televisión como la fuerza de la naturaleza en forma de lluvia produce riadas que causan estragos en poblaciones y ciudades.
Allí también, allí, la lluvia a producido daños irreparables. Allí, a las familias que les ha tocado, si que los ha dejado sin nada. Sin casa, sin ropa, sin alimentos y sin otro lugar donde guarecerse que las casas de los amigos, alguna haima argelina y alguna ropa de los vecinos. Gracias a Dios, sin pérdidas humanas.
¿Dónde esta la movilización solidaria? ¿ Dónde está CEAS SAHARA y sus protocolos de actuación en caso de emergencia? si es que los tienen. ¿Donde está cruz roja internacional? ¿dónde está……….
Me consta que hay cantidad de asociaciones que ya están trabajando, pero cada una por su cuenta. Así no llegaremos muy lejos.
No vale que nadie me diga que es demasiado pronto, que tengamos calma. La situación de los perjudicados es lamentable y la ayuda debía estar ya allí. Si hubiese sido en cualquier otro lugar hubiesen saltado rápidamente las alarmas.

2 comentarios:

Antònia P. dijo...

¡Cuánta razón tienes, compañero!
Haría falta un protocolo para emergencias de este tipo de modo que cuando se producen saber cómo hay que actuar.
Un abrazo

bilbo dijo...

Tendremos que exigir al menos a CEAS que los elabore, pienso que ganaríamos mucho tiempo.
Un saludo Antònia.