miércoles, 29 de abril de 2009

LAS TALHAS Y EL PÁJARO



En el camino de Rabuni a Ausserd, pasado el 27 de Febrero y a la derecha hay unos montículos y unas pequeñas dunas donde solemos ir algunas tardes a tomar el té.
Al principio me llamaron la atención dos árboles que cual pareja de soldados vigilaban atentos el horizonte. Como es normal pregunté que clase de árboles eran pues en la lejanía yo no era capaz de distinguir un olivo de un pino.
"Talhas bilbo, son talhas." Se apresuró Homad a contestar. ¿Sabes que la talha es un árbol muy valioso para los nómadas saharauis? Mira:
"De la Talha se aprovecha todo, para medicinas, para alimentación, para artesanía para construcción y para muchas cosas. La flor se llama inich, la fruta jarub, las espinas agargar. Tiene una resina que se llama elk. Todo es comestible y con las espinas secas se hacen agujas.
Con la madera y las ramas se hacen arados, cuencos, sillas de montar, cachivaches para la cocina, mástiles para los pozos, palos para las jaimas y garrotes para los pastores. También tablas para escribir el Corán. Además de leña y carbón.
De la corteza se sacan tintes y perfumes y con la parte más blanda se confeccionan cuerdas. También es sanador y depende de qué parte del árbol puede curar unas enfermedades u otras. La infusión de corteza molida para la gastritis. El fruto cocido para el resfriado, machacado con agua para la hepatitis y la diabetes; seco, molido, mezclado con harina y cocinado con leche para la anemia.
Mezclando las hojas secas y el elk sirve para las diarreas y problemas estomacales e intestinales. El elk molido para desinfectar heridas y para las quemaduras. Cocido para cólicos renales y para la hipertensión y mezclado con el polvo de las hojas y del fruto seco para combatir la hepatitis."
Homad tomó aire y me miraba complacido. ¿verdad que sirve para muchas cosas?. Salimos caminando hacia las talhas y continuaba hablándome de cómo este árbol había sido la salvación de muchos pastores nómadas saharauis y del mucho afecto que él le tenía desde que estaba en el ejército, pues a su sombra pasaba gran cantidad de horas.

Al rato llegamos y debajo de una de aquellas talhas, sobre la tierra, había un nido, de látex , dios sabrá de qué pájaro. No podía estar más de acuerdo, “las tlahas sirven para muchas cosas”

1 comentario:

Antònia P. dijo...

Me gustan las talhas. Me gusta su sombra y sus ramas casi horizontales. Me parecen pequeños milagros que nacen y sobreviven en aquellos parajes.
A veces dirías que están muertas si hay sequía pero con cuatro gotas que caigan reverdecen, exactamente igual que nuestros saharauis.
Un abrazo, amigo.