lunes, 27 de abril de 2009

TRES ROSAS DE ARENA


La llegada fue de madrugada. El autobús atracó en la Wilaya sobre las seis. En esta ocasión todo ha sido mas rápido que de costumbre. En el aeropuerto a pesar de entrar el equipaje de manchegos y vascos a la vez, no ha habido tanto caos. Salgo rápido a la calle y allí está Abdala , mirando a en todas direcciones hasta que me ve y levanta el brazo, corre y me abraza ¿Cómo fue el viaje? ¿toda la familia está bien? “Estás mas joven” “He estado nervioso estos días pensado en tu llegada” . Todo está bien, le observo de nuevo y nos volvemos a abrazar. “El equipaje bilbo, ves”. En unos minutos ya estaba fuera con la mochila, la bolsón de cartas y paquetes y las cajas del proyecto. La distribución por campamento se hace rápido y cuando te quieres dar cuenta ya estas de camino y respirando arena. Un olor que te golpea el pecho y te transforma. ¡Ya estoy aquí! , como siempre Abdala viene a recibirme al aeropuerto. Tiene diecisiete años, es de Ausserd pero vive en Tindouf con su hermana porque estudia allí. Primero vamos a Smara a casa de Homad y seguro que estará en la Daira esperando, dios sabe desde cuando, sentado sobre sus talones en algún lugar escondido para ver sin ser visto. Apilados en un toyota llegamos a Tifariti y a penas ponemos los pies en el suelo le vemos aparecer como surgido de la nada. siempre exagera su sonrisa para ocultar la emoción, yo aunque lo intento casi nunca lo consigo. Homad tiene dieciocho años y es militar
La casa está a tiro de piedra. Por megafonía llaman a las familias de otros compañeros de viaje, lo que hace que se enteren también en la mía y salga el resto de la familia a mi encuentro. A penas un centenar de metros y ya percibo el olor del te, de azúcar tostada y del carbón en la frenna. Abrazos, saludos, sonrisas y más sonrisas, me tiro a la alfombra y todos nos vamos acomodando. Llega la batería de preguntas de cada uno de los asistentes, las mismas, pero todos te preguntan, a que hora saliste, por el viaje, la madre, los hijos, el trabajo, los amigos, el pueblo, si llueve o hace calor….. cortesmente respondo a cada uno de ellos haciendo yo también las mismas preguntas. Entretanto saboreamos mi primer te. Abdala a un lado y Homad al otro “Bilbo las mujeres no están, vienen hoy de la badía”. Hoy haces la comida tu ¿vale?

Entre sorbo y sorbo de té Homad planea nada mas hacerse de día ir a por Mohamed a Ausserd. Mohamed es el más pequeño de los tres, solo trece años y a buen seguro que no habrá dormido en toda la noche. Solo unas horas y tendré a los tres a mi lado, como fieles guardianes. Ya aunque quiera, no estaré solo ni un instante hasta mi vuelta.

5 comentarios:

Antònia P. dijo...

Bilbo, ¡qué bien lo describes! y que guapísimos tus tres hijos.
O sea que además de las cartas llevas también proyectos. No sé ni como puedes con todo.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Que tres maravillosas personas, son fantasticos, al ver la foto me hace constancia de que mi regalo gusto, una gran descripcion bilbo.
Espero seguir leyendo grandes historias.

Un saludo

marian

Anónimo dijo...

Tres rosas. Tres poderosas razones. Hoy te entiendo mejor y de verdad que siento ahogo pensando en la libertad de tus hijos bilbo.
Abrazos

Rex

FAMILIA BARREDA-JAÉN-HAMADA dijo...

Tres rosas maravillosas. Y qué maravilloso el recibir ese cariño después en la distancia.
Cuando oigo a algunas personas plantearse el acoger niños en verano, tendrían que leer relatos como este tuyo.
Un abrazo.

vale dijo...

Holaa.....!!! me acabo de emocinar al leer esto es una historia muy conmovedora de las tres rosas de arena.... "FELICITACINES" un abrazo